Tomado de


Lamentable es la primera palabra con la que se puede designar la condición a la que se ven reducidos los Embera en las indiferentes calles del centro histórico bogotano. En medio de suelos adoquinados, vías de transmilenio y transeúntes toda la cosmogonía de un pueblo, así como sus costumbres ancestrales, materializadas en vistosos collares son vendidas como un simple producto “artesanal”.