Iniciativas creadas y ejecutadas entre gobiernos como el celebrado recientemente entre Colombia y Estados Unidos, son importantes para generar el apoyo que el estado no brinda en solitario a las comunidades afro descendientes e indígenas. La propuesta es innovadora en ciertos aspectos, ya que incluye a los miembros de minorías étnicas que vivan en las ciudades ampliando las posibilidades reducidas generalmente al campo, con lo que miles de desplazados por el conflicto armado podrían encontrar una manera de sostenerse en la cuidad.
Sin embargo, la propuesta en cierta medida y a profundidad puede perjudicar a estos grupos, ya que el trabajo en estas grandes empresas se reduce al trabajo puramente obrero y generalmente mal pago. Además a futuro podría afectar las tradiciones culturales del trabajo, propio a cada etnia. Sobre todo en los pueblos indígenas, que en muchos casos se encuentran al borde de la extinción. Es importante que este tipo de acuerdos se hagan con el mayor cuidado posible y se piense en el dialogo retroactivo con las comunidades, a través de representantes de las mismas. Aunque no somos ajenos a la realidad. Este tipo de programas creados con la colaboración estadounidense, no están pensados como un simple apoyo o protección a la diversidad étnica como aparece en la noticia, se debe a la necesidad de mano de obra barata para diversas actividades de base para grandes emporios multinacionales, entre otro tipo de fines económicos. Debemos recordar: Estados Unidos no tiene amigos, sino intereses.
Cuando un concejal, siendo funcionario público, es decir, representante del pueblo; se refiere de manera despectiva, racista e inclusive absolutamente imbécil, sobre aquellos que lo han ubicado en el lugar en el que se encuentra, la única solución posible es la destitución –como acción mínima y primera-, en la serie de procedimientos que deben llevarse a cabo para sancionar fuertemente este tipo de hechos discriminativos. Según la ley, en Colombia es un delito realizar o proferir cualquier acción racista o discriminativa, a lo que en este caso podríamos sumar el cargo que ocupa el concejal Jorge Durán como personaje público. Es inadmisible que estos comentarios aun se den en cualquier situación o espacio. La protesta llevada a cabo por la comunidad afro exigiendo la renuncia del concejal debería gozar del apoyo conjunto de toda la ciudadanía, como expresión primera de la unidad nacional por la que tanto se ha abogado.
A parte de estas noticias de la semana, no se presentó más información acerca de las minorías étnicas que habitan en Bogotá –aunque se presentaron en cambio grandes reportes sobre la situación indígena del Cauca. Además de esto, tampoco se encontraron noticias sobre los gitanos o rom, en la ciudad. Lo más acertado por esta vez sería responsabilizar al conflicto caucano por distraer la atención mediática. Habrá que ver en las siguientes semanas.
FUENTES
1) http://spanish.bogota.usembassy.gov/noticias2012/gobierno-de-estados-unidos-y-empresarios-colombianos-firman-pacto-para-promover-el-desarrollo-econmico-de-minoras-tnicas.html Consultado el 15 de agosto, a las 8:05 p.m.
2) http://www.elespectador.com/noticias/bogota/articulo-366053-afrocolombianos-exigen-renuncia-de-jorge-duran-comentarios-racis Consultado el 16 de agosto de 2012, a la 1:00 p.m.
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